La mayoría de incendios se producen por defectos o manipulación de las instalaciones eléctricas

Oriol Margarit

Oriol Margarit

Technical Chief Operating Officer

De todos es sabido, que hay una relación intrínseca entre los muchos siniestros o incendios que acontecen y las instalaciones eléctricas, los instaladores electricistas vemos cada día auténticas barbaridades …

“Cuando una instalación eléctrica está debidamente protegida, podemos eliminar el riesgo que supone”

Para la justificación de las medidas adoptadas para la seguridad y protección frente al riesgo que conllevan las instalaciones eléctricas, éstas, deben ser diseñadas, calculadas, ejecutadas, modificadas y mantenidas, por instaladores electricistas y por ende, éstos deben formar parte de empresas que estén acreditadas y registradas para el ejercicio de la actividad. Éstas solo pueden ser empresas instaladoras autorizadas.

En líneas generales, todos los incendios y siniestros que tienen su origen en una instalación eléctrica, suelen darse por la manipulación indebida de las protecciones eléctricas o por la falta de mantenimiento, principalmente de las condiciones técnicas de seguridad de las mismas.

Las protecciones eléctricas están diseñadas para que actuen como limitadores. En todo cuadro eléctrico nos encontraremos con dos tipos de protecciones que son de carácter obligatorio y están diseñadas para eliminar estos riesgos.

  • Los fusibles e interruptores magnetotérmicos protegen los elementos que conforman las instalaciones como cables, mandos o mecanismos, de las corrientes de sobrecarga y cortocircuito. Todos los materiales que componen las instalaciones eléctricas han de ser protegidos para el mantenimiento de sus condiciones técnicas y ambientales previstas por el fabricante y la normativa de aplicación, recordar, que en las instalaciones eléctricas, son los propios receptores los que demandan y absorben la corriente que necesitan para desarrollar potencia, y ello obliga a limitar la corriente que circula por los cables y mecanismos si no queremos destruir su aislamiento. Estos defectos, la falta de una correcta protección contra las corrientes de sobrecarga o las corrientes de cortocircuito en los elementos o componentes de las instalaciones, son muy habituales en los circuitos de carga abierta como los destinados a enchufes o tomas de corriente, los interruptores generales o las ampliaciones y similares, donde vemos que a menudo las protecciones eléctricas son manipuladas y sustituidas, por unas de mayor calibre.

Las corrientes de sobrecarga o sobreintensidad, son aquellas que consideramos superiores a los límites de la propia instalación y producen un sobrecalentamiento de los materiales empleados, aumentando su resistencia al paso de la corriente y provocando un augmento de la caída de tensión. Este sobrecalentamiento continuado, deteriora los aislamientos funcionales, pudiendo terminar todo ello con un defecto franco, o cortocircuito.

Los cortocircuitos se deben a la unión de dos o más potenciales sin aislamiento, (resistencia) entre ellos, lo que provoca corrientes de cortocircuito en la escala de kA, dependiendo de uso y punto en el que situemos dichas protecciones, el calibrado de las protecciones eléctricas en las instalaciones de interior, en cuanto a las corrientes de cortocircuito, van de los 4,5kA a los 10kA.

Por último apuntar, que tanto una sobrecarga como un cortocircuito, puede derivar en incendio, ya que los fogonazos y las elevadas temperaturas que se dan en ambos casos, pueden hacer prender los materiales combustibles que se hallan alrededor como cortinas, sofás, ropa de cama o elementos análogos.

  • Los interruptores diferenciales, protegen de los contactos eléctricos directos e indirectos que pudieran producirse en nuestro entorno y eliminan el riesgo que supone el choque eléctrico o efecto fisiopatológico resultante del paso de corriente eléctrica a través del cuerpo humano o de un animal.

Los interruptores diferenciales, están diseñados para limitar la corriente eléctrica que pudiera derivar a un cuerpo si este es sometido a una tensión de contacto, esta corriente de contacto, ha de ser limitada a valores inferiores según normativa y calibrado de los automatismos, a máximo 30mA, corriente a partir de la cual, el cuerpo humano deja de ser dueño de sus decisiones a causa de las contracciones repetidas de los músculos, sin ánimo de extenderme, el caso típico de quedarse pegado u enganchado y paso previo a la muerte por electrocución.

Otra función preventiva del interruptor diferencial, es limitar las fugas de corriente que pudieran darse en la instalación de manera escalable, a su valor de intensidad diferencial residual, la sensibilidad, expresada y calibrada en mA, dejando aparte, las consideradas aceptables dentro de los parámetros de la normalidad, es decir con valores de aislamiento suficientes de las partes activas, respecto al potencial de tierra.

Eliminar el interruptor diferencial, no solamente nos puede dejar totalmente desprotegidos frente al riesgo de electrocución, además puede causarnos un gran perjuicio económico, dado que las fuertes caídas de tensión debidas a las corrientes de defecto o falta que pudieran darse, podrían estropear equipos y receptores, además del importe a sumar, que veremos reflejado en nuestra factura del suministro, en modo de kW/h de más, que han sido contabilizados por nuestro equipo de medición y han ido directamente a tierra.

Por último decir, que si usted tiene que cambiar, modificar o ampliar su instalación eléctrica, o desconoce las condiciones técnicas de seguridad de su instalación o calibrado y estado de las protecciones eléctricas de su local o vivienda, deberá ponerse en contacto con una empresa instaladora autorizada para que le revise la instalación y pueda justificar el mantenimiento de las condiciones técnicas mínimas de seguridad de sus instalaciones.

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